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"Dos experiencieas una identidad",
René Hugo Arceo,
2003
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Born in Cojumatlan,
Michoacan,
René has had many
solo and collective exhibitions
and has received numerous awards.
His work can be seen
in various museums
in the US
and Mexico.
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"Ice Cream Dream", detail / Hector Duarte
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Born in Caurio, Michoacan, he studied in David Algaro Siqueiros' workshop.
He moved to Chicago in 1985 where he has painted more than 45 murals.
Hector has been very active in teaching the new generations of artists in Chicago.
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"Bullet in the Blue Sky" / Oscar Moya
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Oscar Moya studied at the
School of the Art Institute.
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Born in Mexico City, Oscar immigrated
with his family to the US when he was 15.
First to San Antonio,
then to Humboldt Park in Chicago.
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"La llorona" / Esperanza Gama. She was born in Guadalajara Jalisco,
graduated the Fine Arts there. Before coming to Chicago she lived in France and Japan.
She has had numerous exhibitions in those countries and the US.
In 2003 she received the Sor Juana Achievemen.
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"Heroes de la independencia"
Arturo Miramontes
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Miramontes: Corin in Momaz, Zacatecas, a self-taught artist. Has been featured
in several exhibits, including Indiana University, the MFACM, and the Rudy Lozano Library.
Works with private and non-profit organizations.
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La Raza Newspaper, Chicago, Illinois; La Raza Online, Member of Hispanic Digital Network
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El proceso de la Independencia de México comienza con el "Grito de Dolores".
Se concretará - como hecho historico irreversible - recién en 1821, sobre bases sociales
y politicas bastante diferentes a la prédica revolucionaria de Hidalgo y Morelos.
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Iván González
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Publicado el 09-20-2005
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La invasión napoleónica aceleró el comienzo de la lucha por
la independencia. Al descontento de los criollos se unió la oposición de
los peninsulares respecto al nuevo emperador; este hecho fue aprovechado por aquéllos
mediante una seria de insurrecciones, primero, hasta el desarrollo de la guerra,
después. La independencia se veía la única opción para
establecer un gobierno libre, capaz de administrarse y dirigirse por sí mismo,
porque la corona espanola ya no se ocupaba sus territorios y tenía sus propios
problemas.
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Hidalgo y de Morelos
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Las conspiraciones surgieron tan pronto como se supo de la invasión de
José Bonaparte. El 15 de septiembre de 1808, Francisco Primo de Verdad, Francisco
Azcárate y fray Juan de Talamantes se alzaron contra el virrey José de
Iturrigaray y, desconociendo al ayuntamiento de la ciudad de México, propusieron
la creación de una junta de Gobierno, semejante a las que funcionaban en Espana
contra el invasor, con la esperanza de que le poder pasara al pueblo, es decir, a los
criollos ricos. La relación de los peninsulares no se hizo esperar. Temiendo que
la colonia se independizara con ello, se acabara sus privilegios, encarcelaron a los
rebeldes. Este acontecimiento demostró a los, criollo que los medios
pacíficos serían insuficientes para la lucha; en consecuencia a partir de
entonces, empezaron a organizarse y a conspirar. Esta conspiración tenía
conexiones con la de Querétaro, que fue la de mayor trascendencia porque en ella
se encontraba con la de Querétaro, que fue la de mayor tracencendencia porque se
encontraba los líderes de la insurrección: Miguel de Hidalgo y Costilla,
Ignacio Allende, Ignacio Aldama, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez,
entre otros.
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Campanas de Hidalgo
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La conspiración de Querétaro fue descubierta el 15 de septiembre
de 1810 y provocó que se adelantaran el acontecimiento para la lucha. Josefa
Ortíz, esposa del corregidor Miguel Domínguez, avisó a Allende que
la conjura había sido descubierta, y éste a su vez previno a Hidalgo,
quien se apresuró a organizar la rebelión y a iniciarla durante la
madrugada del 16 de septiembre del mismo ano.
Miguel Hidalgo era párroco del pueblo de Dolores, de la intendencia de
Guanajuato. Ex alumno de los jesuitas, poseía una gran cultura y fortuna; fue
profesor y rector del colegio de San Nicolás en Valladolid. Se había
distinguido por sus labores a favor de los indígenas y las castas, a quienes
había ensenado alfarería, la cría del gusano de seda y las primeras
letras. De ahí fuera seguido por unos 600 hombres y la insurrección se
convertiría en un movimiento popular y no sólo la de un grupo de criollos
inconformes.
Llamó a misa y desde el púlpito un discurso en contra del mal
gobierno, invitando a la unión y a la rebeldía conjunta. A este
acto se le conoce oficialmente como "Grito de Dolores". En poco día de
reunir a más de 100,000 criollos, mestizos y otras personas dedicadas a la
minería, agricultura y los obrajes.
Hidalgo salió de la iglesia con su ejército. En atotonilco
adoptó la imagen de la Virgen de Guadalupe como estandarte de la lucha y el grito
de la multitud fue desde ese momento: "Viva Nuestra Senora de Guadalupe"!
Mueran los Gachupines!
Luego de vencer una escasa resistencia, entró en San Miguel el Grande,
donde sele unió el ejército de Dragones de la reina que comandaba Allende.
Después partieron a Celaya y Salamanca. Tomó la capital de Guanajuato
después de un intenso y sangriento combate en el que destacó la
actuación de un minero apodado El Pípila al incendiar la puerta de la
Alhóndiga de Granaditas para facilitar la entrada a los insurgentes. El mismo
hidalgo castigó severamente tales excesos con la pena de muerte. Los obispos de
Michoacán, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca y Puebla excomulgaron al cura y
a sus colaboradores, pero cuando arribó con su ejército a Valladolid,
logró retirada la excomunión.
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Monte de las Cruces
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Después de Valladolid Hidalgo se dirigió a la capital del
país, pasando antes por le monte de la Cruces, el cual divide a Toluca del
Valle de México. Ahí sostuvo un duro enfrentamiento con las tropas
realistas. El triunfo dejó el camino libre a la ciudad. Pidió hablar
con el virrey, pero, antes de saber si iba a ser escuchado, ordenó la retirada
por temor a que el ejército del espanol Félix María Calleja
estuviera ya en camino y su tropa quedara cautiva en plena ciudad, atrapada y sin
municiones suficientes para hacerle frente. Probablemente también dio esa
orden por miedo a que sucedieran hechos parecidos a los de Guanajuato, o porque se
carecía de un plan y un sistema de ataque efectivo. Los cierto es que el
pueblo los esperaba como libertadores.
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Batalla de Aculco
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Estos temores fueron aprovechados por Calleja, que se enfrentó a los
rebeldes los derrotó en una región llamada San Jerónimo de Aculco,
en Querétaro. De los 80,000 hombres victoriosos del monte de las cruces,
sólo quedaron unos 40,000. Hidalgo se dirigió entonces a Valladolid
Allende a Guanajuato, pero éste fue rechazado y obligado a huir hacia
Guadalajara, donde pretendía unirse a aquel.
Entre las medidas decretadas por Hidalgo estaba la confiscación de los
bienes que pertenecía a los espanoles, el reconocimiento del uso de las tierras
como derecho exclusivo de sus duenos. Entre otras acciones políticas,
invitó a los criollos a dejar el ejército espanol y unirse al insurgente.
Fundó el periódico El Despertador Americano, para hacer llegar a la
población las noticias sobre el nuevo gobierno y el alcance de la lucha
independentista.
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Batalla de Puente de Calderón
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En Guadalajara, Hidalgo organizó su ejército con unos 100.000
hombres, que se enfrentó al de Calleja en Fluente de Calderón.
Después de seis horas de combate y cuando la batalla aún no estaba
decidida, estalló una granada sobre un carro de municiones; esto causa
pánico, desorden y finalmente la derrota de los insurgentes. Calleja
entró victorioso, a la ciudad de Guadalajara el 21 de enero de 1811.
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Retirada
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Debido a este fracaso, Hidalgo dejó el mando de las tropas insurgentes,
en la hacienda de Pabellón, cerca de Aguascalientes. Al mando de una parte de
la tropa, Hidalgo se encaminó hacia Zacatecas, pero como no tuviera el apoyo
deseado y apenas había logrado reunir algún dinero para la causa,
continuó hacia el norte donde fue aprehendido definitivamente.
Más tarde los caudillos y un ejército de unos 2,500 hombres con
Ignacio López Rayón a la cabeza, pretendieron llegar a Estado unidos en
busca de municiones para la lucha, y no las consiguieron. Fueron aprehendidos en Norias
de Baján. La tropa fue sometida a un consejo de guerra y enviada a Durango.
Hidalgo, Allende, Aldama y Mariano Abasolo fueron enviados a Chihuahua donde se
les condenó a muerte. Hidalgo fue ejecutado el 30 de julio de 1811. Las cabezas
de Miguel Hidalgo y Costilla, Allende, Aldama, y Jiménez se conservaron en sal
por los practicantes del hospital, y tras una larga peregrinación por Chihuahua,
Zacatecas, Lagos, León y Guadalajara, fueron fin colocadas, en octubre, en los
cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato.
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Campanas de Morelos
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La muerte de los principales caudillo de la independencia no acabó con
el movimiento. éste fue continuado, por Ignacio López Rayón y,
al sur, por José María Morelos y Pavón, quien daría la
organización, estrategia y carácter militar que no había tenido
entonces.
Rayón reunió tropas insurgente dispersas y desorganizadas por
la muerte de Hidalgo. De Coahuila pasó a Zacatecas pero, perseguido por
Calleja, sé transado a Michoacán, y en Zitácuaro formó
una junta de Gobierno para unir y reorganizar el ejército y para establecer
un gobierno libre; para ello expidió un Manifiesto a la Nación, este
documento fue enviado a Morelos, que lo rechazó porque no estaba de acuerdo
conque Fernando III siguiera gobernando a la colonia, como proponía la junta
de Gobierno.
En el ano de 1810 el cura del pueblo de Carácuaro, José
María Morelos y pavón, se enteró que en pueblo de Dolores,
el cura Miguel Hidalgo, acaudillaba una rebelión en búsqueda de la
libertad. Morelos sale en busca de los insurgentes. Hidalgo reconoce a su exalumno
y dicta un nombramiento que decía: "Por el presente, comisiono a mi
lugarteniente D. José María Morelos, para que en la costa del Sur Levante
tropas, procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado",
la muerte de los principales caudillo de la independencia no acabó con el
movimiento. éste fue continuado, por Ignacio López Rayón y,
al sur, por José María Morelos y Pavón, quien daría la
organización, estrategia y carácter militar que no había tenido
entonces. Rayón reunió tropas insurgente dispersas y desorganizadas por
la muerte de Hidalgo. De Coahuila pasó a Zacatecas pero, perseguido por Calleja,
sé transado a Michoacán, y en Zitácuaro formó una junta
de Gobierno para unir y reorganizar el ejército y para establecer un gobierno
libre; para ello expidió un Manifiesto a la Nación, este documento fue
enviado a Morelos, que lo rechazó porque no estaba de acuerdo conque Fernando
III siguiera gobernando a la colonia, como proponía la junta de Gobierno.
Al sur Morelos formó un ejército, cumpliendo las indicaciones que
tiempo atrás le dictara Hidalgo. Utilizó como táctico militar
la rapidez para actuar y la sorpresa como rama de lucha; al mismo tiempo hizo uso de
las guerrillas en todos los pueblos para reforzar más ataques. Morelos
había sido alumno de Hidalgo en el Colegio de San Nicolás; en 1799
se hizo sacerdote y destacó por su labor a favor de los pobres. Salió
del curato con tan sólo 25 hombre para ponerse al servicio del movimiento
rebelde; su antiguo maestro le ordenó insurreccionar y tomar el puerto
de Acapulco.
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Primera Campana
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En Octubre de 1810 Morelos salió de Carácuaro con 25 hombres
armados con algunas escopetas rumbo a la costa, a su ingenio militar, Morelos
ganó adeptos en todo el territorio; pronto se le unieron varios caudillos
que fueron de gran ayuda. Durante tres meses Morelos organiza lo necesario para la
lucha gracias a grandes sumas de dinero que recibía y que se manejaba en
beneficio siempre de la causa. Adquirió provisiones como pólvora
y otras cosas, la situación del país se presentaba muy favorable para
los insurgentes, el virrey Venegas daba instrucciones a Calleja y le informaba sobre
la inseguridad que se vivía en la ciudad de México, ya que estaba
rodeado de insurgentes que interceptaban con actividad; las comunicaciones estaban
interrumpidas tanto en Veracruz como en Acapulco, en Tecpan, los hermanos Pablo,
José Juan y Hermenejildo Galeana; en Chilpancingo, Miguel, Victor, Máximo,
Leonardo y Nicolás Bravo, y en Tuxtla, Vicente Guerrero.
Con ellos llegó al puerto de Acapulco e intentó apoderarse
de él, ya que era de suma importancia por ser el lugar clave del tráfico
comercial con Filipinas y del envío de mercancías a la ciudad de
México; . Pero no logró dominarlo, sino sólo mantenerlo aislado.
Marchó a Chilapa, Guerrero, y ahí se dedicó a adiestrar al
ejército, disciplinario y fortalecerlo Militarmente.
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| Segunda Campana |
En esta campana, la finalidad de Morelos era avanzar hacia el centro del
país y llegar a la capital. Divide a sus hombres en tres partes, una abajo las
órdenes de Miguel Bravo y Valerio Trujillo, pretenda avanzar al centro del
país y llegar a la capital. Dividió al ejército: él se
dirigía a Puebla y México, Miguel Bravo y Valerio Trujano a Oaxaca,
y los Galeana a Toluca; dejó una parte de la tropa cerca de Acapulco, por si
se podía reiniciar la lucha. Morelos y los Galeana cumplieron su cometido,
Valerio Trujano logró entrar a Huajuapan, en Oaxaca, pero Miguel Bravo no
consiguió su propósito.
Ante tal acometida, el virrey ordenó a Calleja que detuviera al avance
de los rebeldes. Mientras tanto, Morelos y su ejército habían tomado
Cuautla e instalado una fortificación para vencer a Calleja, hasta entonces
había ganado todos los encuentros contra los insurgentes. éste, al ver
que no podía vencerlos en combate, intentó dominarlos por hambre; los
cercó durante 73 días, esperando la rendición que no iba a llegar;
incluso les ofreció un indulto que Morelos no aceptó. Todos los
pobladores apoyaban a los insurgentes; hasta se cuenta la historia de un nino, Narciso
Mendoza, que disparó un canón contra el enemigo, al ver a los suyos tan
cerca de la derrota. Con todo, en la ciudad nadie pensaba rendirse.
En esta campana se le unen valiosos hombres, entre otros, los curas José
Manuel Herrera y Mariano Matamoros, quien llegaría a ser lugarteniente, junto
Hermenejildo Galeana. Cuando Morelos vio la imposibilidad del triunfo y que la ayuda
de víveres y municiones no llegaba, se vio obligado a romper el sitio y abandonar
el lugar donde se encontraban con pocas bajas del ejército insurgente.
Volvió a Chilapa, Guerrero, y ahí inició su siguiente campana.
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Tercera Campana
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De Chilapa partió a Huajuapan para ayudar a Valerio Trujano. Luego de
la Victoria en ese lugar, estableció su cuartel general en Tehuacán,
Puebla, que fue un lugar estratégico porque comunicaba con el puerto de
Veracruz y las ciudades de México y Puebla.
Morelos reanuda sus acciones sobre Puebla, Veracruz y Jalapa, con un merecido
prestigio. Después de varios enfrentamientos con los realistas, atacó
Orizaba y dio un duro golpe al gobierno espanol, quemó todas las reservas de
tabaco existentes, recogió todo el armamento militar y obtuvo más
de $300,000 en plata y alhajas.
La dificultad para entrar al centro del país orilló a Morelos
a marchar sobre Oaxaca, donde consiguió un vigoroso triunfo. Ahí
organizó un gobierno provisional y fundó el periódico El correo
Americano del Sur, cuyo propósito era difundir la doctrina revolucionaria.
Esta estabilidad y los éxitos obtenido por Matamoros y Bravo en Puebla
y Veracruz animaron a Morelos a tomar Acapulco, lo cual logró en 1813. Tales
victorias fortalecieron la causa insurgente y le dieron mayor esperanza de triunfo.
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Cuarta Campana
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Antes de iniciar la siguiente campana, Morelos había establecido las
bases del gobierno mexicano. En ese ano (1813), Calleja fue nombrado virrey; ello
trajo un recrudecí miento de los ataques realistas contra el insurgente.
Después de haber instalado el Congreso en Chilpancingo y con el deseo
de ampliar sus conquistas, Morelos pretendió llegar a Valladolid, en
combinación con Bravo y Matamoros. Pero Calleja ordenó la derrota del
caudillo, objetivo casi logra, de no ser porque Morelos dividió su ejercito
para evitar el desastre; en ese percance cayó prisionero Mariano Matamoros.
Una vez concentradas las tropas, Morelos se pone al frente de su ejército;
mientras tanto los realistas reciben refuerzos y se realizan el cambio de mando,
el cual debía ser entregado a Calleja.
A pesar de sus logros, Morelos poseía un alto sentido de respeto
y disciplina a la autoridad, ya que se subordinó a las órdenes que
él mismo había creado y que había depositado y encomendado
en los representantes que la Constitución establecía, Desanimado por esto,
Morelos el Congreso y se fue a Acapulco, donde permaneció inactivo hasta 1815.
En este sitio se enteró de las persecuciones y recuperación de algunos
territorios por parte de los realistas. Calleja lo acosaba sin descanso,
obligándolo a huir a distinto lugares, hasta que los atrapó en las
cercanías de Puebla y Guerrero, en pleno combate. En Temalaca, Morelos fue
hecho prisionero por Manuel de la Concha. Lo traslada a la ciudad de México
para ser juzgado, pues la iglesia lo consideró como hereje y enemigo cristiano.
Fue conducido a México para ser juzgado y fusilado en San Cristobal Ecatepec,
el 22 de diciembre de 1815.
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La Resistencia
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La muerte de Morelos dejó al movimiento insurgente sin un jefe capaz
de acaudillarlo. Los combates se sucedían aislada y desordenadamente. El Nuevo
virrey, Juan Ruiz Apocada, que sustituyó a Calleja debido a sus crueldades
y excesos, prometió el perdón a los insurrectos si entregaban las armas;
muchos de ellos lo aceptaron, pues creyeron perdida de lucha Esto fue un golpe para
los que seguían luchando, ya que cedieron varios territorios que antes se
había ganado, como el puerto de Boquilla de Piedra que permitía la
entrada de Armas y municiones procedentes de los estados fronterizos.
Precisamente es esos momentos llegó a México el espanol Francisco
Javier Mina, que sabía del movimiento y quería dar ayuda en su patria
y de ser expulsado de ésta por oponerse a Fernando VII En el destierro
conoció a fray Servando Teresa de Mier, quien le habló del movimiento
de Independencia; de esta manera, Mina vio la posibilidad de luchar contra el gobierno
tiránico del rey.
Mina no obtuvo en un principio gran aceptación popular; incluso
se le veía con desconfianza porque sus intereses políticos no
correspondían a la del pueblo inconforme. Cuando Mina regresó al fuerte
del Sombrero, el Virrey Apodaca, temeroso de que sus triunfos lo volvieran más
fuerte y difícil de detener, ordenó atacarlo duramente, sitiando
el fuerte.
Por más Mina trató de romper el sitio no lo logró porque
fue acorralado por la escasez de víveres y municiones; entonces decidió
salir del lugar para traer recursos, pero no consiguió regresar. Mina
viajó a Guanajuato, pero, como ya se encontraba muy fatigado, se refugió
en el rancho El Venadito, donde él y Pedro Moreno fueron sorprendidos. Moreno
murió en la lucha y Mina fue prisionero; luego fue sentenciado a muerte por
un consejo de guerra y fusilado el 11 de noviembre del ano 1817.
A la muerte de Mina, los fracasos continuaron, los lugares fortificados, como
el fuerte de Palmillas en Veracruz o el de Jaujilla en Michoacán, cayeron en
manos del enemigo, lo mismo que jefes como Rayón y Bravo, que fueron condenados
a cadena perpetua. Después una nueva etapa de lucha estaba cerca, Guadalupe
Victoria Peleaba en Veracruz, mientras Vicente Guerreo lo hacía en las montanas
del sur. Guerrero tenía experiencia en la insurgencia; había combatido
bajo las órdenes de Galcana y Morelos, quien lo consideró un hombre
1" y valiente, cualidades que no tardó en demostrar.
Guerrero libró muchas batallas con éxito. En 1812 siendo apenas
capitán derrotó al espanol Llano, lo que le valió seguidores
para la causa insurgente; en 1815, con el grado de coronel, obtuvo en Tiapa una gran
Victoria; en 1816 derrotó a los realistas en el cerro de Piaxtía.
Debido a sus victorias, fue nombrado general en jefe de las tropas del sur, sostuvo
una lucha en casi oda la zona del río balsas y la costa del sur, que le
proporcionó valiosos recursos para la lucha. Mientras tanto el brigadier
Armijo renunció a su cargo porque no pudo detener el avance de las tropas
surenas, que afianzaron la acción bélica del insurgente hasta la
consumación de la independencia.
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La Independencia
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A Principios de Siglo XIX Espana se hallaba convulsionada debido a la
ocupación de su territorio por le ejército francés, por le
encarcelamiento debido a la ocupación de su territorio por le ejército
francés, por el encarcelamiento de Fernando VII y por la imposición
de José Bonaparte como gobernante.
Los patriotas espanoles organizaron la lucha para deshacerse de los franceses
y de paso terminar con el gobierno absolutista, basándose en las ideas de los
ideólogos de la Ilustración. Además, organizaron juntas que
gobernaran al país en la ausencia de su monarca. Las Cortes reunidas en
Cádiz, en 1810, habían redactado una constitución de enfoque
liberal, en la que se declaraba a los pueblos como soberano y a las Cortes de
cómo su representante, limitándose la autoridad del rey. La
constitución de Cádiz fue jurada y promulgada el 30 de septiembre
de 1812, y se dispuso que también fuera aplicada a las colonias americanas.
Al regresar Fernando VII de su cautiverio en Bayona, Francia, en marzo de
1814, fue recibido con bastante entusiasmo por el pueblo espanol, y aunque tuvo
que atacar la Constitución, la suprimió el 4 de Mayo siguiente e hizo
desaparecer a la Cortes, ordenó la persecución de los liberales
y recuperó el carácter de monarca absoluto, Ante esta situación,
las logias masónicas comenzaron a actuar, decidiendo terminar con la
tiranía, para lo cual hicieron labor de proselitismo en el ejército
y prepararon una revolución. En enero de 1820 el coronel Rafael Diego,
comandante del batallón de Asturias, se pronunció en contra del rey
y le exigió el restablecimiento de la constitución.
Cuando lo ocurrido en Espana se empezó a conocer en México,
el virrey Apodaca se las arregló para evitar que se difundieran las noticias
del movimiento revolucionario espanol, pues no deseaba acatar la Constitución.
Pero su esfuerzo fue en vano, ya que en Veracruz los liberales se lanzaron a la calle
y presionaron al gobernador García Dávila, logrando que proclamase
la nueva ley.
Apodaca al ver lo que sucedía lo mismo en otras ciudades, se dispuso
a actuar de igual manera. Así, el 31 de Mayo jura y hace jurar la
Constitución a las autoridades; además, toma el nombre de jefe
político superior y capitán general, como correspondía a la
nueva situación leal. Poco después convocó a elecciones
municipales y estableció la libertad de imprenta.
Lo anterior causó mucha inquietud entre los espanoles peninsulares
y demás partidarios de la monarquía, pues las nuevas leyes
constituía una amenaza para sus privilegios. Comenzaron a organizarse
para separarse de Espana y dar continuidad a su situación. Desde luego que
sus ideas independentistas se alejaban de las de los insurgentes, al no perseguir
el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de la población,
sino de su bienestar personal.
Los criollos, por su parte, propagaban las ideas liberadoras a través
de diversas publicaciones; entre los periodistas de ese momento destacan Carlos
María Bustamante y José Joaquín Fernández de Lizardi,
el pensador mexicano.
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Plan de la Profesa
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Los espanoles inconformes, entre ellos el virrey, se reunían en el
templo de la profesa para conspirar, siendo el dirigente principal el canónigo
Matías Monteagudo El plan consistía en separarse de Espana, impedir
la aplicación de la constitución de Cádiz y ofrecer el trono
a un miembro de la familia real espanola. Para los efectos del plan eran necesarios
los servicios de un militar espanol que les inspiraba confianza; por tanto, se
propuso al coronel Agustín de Iturbide, quien se había distinguido por
ser muy combativo en las batallas que sostuvo contra los insurgentes.
Alrededor de Iturbide, nuevo centro de atención, se fue conformando
un partido integrado por miembros del alto clero, propietarios de minas y grandes
haciendas, comerciantes, autoridades y, desde luego, altos jefes militares. Los
conjurados de la Profesa lograron que Iturbide tuviera el mando del ejército
del Sur. Con este apoyo y con más efectivos militares, Iturbide se lanzó
en contra de Guerrero y Pedro Ascencio, pero al resultar derrotado y después
de evaluar la situación - que no era favorable - decidió aliarse con
Guerrero para lograr la independencia, para lo cual concertó entrevista con
los jefes insurgentes, hasta que logró reunirse con Guerrero en Acatempan
el 10 de febrero de 1821. Guerrero representaba la lucha por la consecución
de los ideales de los primeros insurgentes; deseaba obtener la independencia para que
cambiara el modo de vida de los mexicanos y ya no dependieran de la corona espanola,
formando una nación gobernadora con leyes liberales y democráticas.
Iturbide, por el contrario, quien representaba a la corriente conservadora,
era oportunista que aprovechaba todas las ocasiones para colocarse ventajosamente,
aunque para ello tuviera que atropellar los intereses y derechos de los demás.
Quería la independencia, pero únicamente para las clases privilegiadas
conservaran su situación y él pudiera obtener su correspondiente
recompensa.
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Plan de Iguala
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El día 24 de febrero de 1821 se firmó el Plan de Iguala. Entre
sus puntos importantes tenemos: La religión Católica sería la
única aceptada en el país. La Nueva Espana sería independiente
de cualquier otra potencia.
Su gobierno seria una monarquía constitucional, a cargo de un miembro
de la casa de Habsburgo. Todos los habitantes tendrían la categoría
de ciudadanos y el derecho a ocupar cargos públicos, según sus
méritos. El gobierno así forrado sería protegido por el
ejército de las tres garantías. Religión, independencia
y Unión.
Iturbide y Guerrero encontraron al Plan de Iguala por parte de los absolutistas,
encabezados por le virrey, quien decidió enviar tropas a combatirlos. Sin
embargo, gradualmente diversos jefes militares se fueron sumando al Plan y se
enfrentaron a los realistas, hasta dejarles únicamente las ciudades de
México y Veracruz. Estando así la situación, el 30 de julio
desembarcó es este puerto Juan O'donojú, que había sido nombrado
virrey, en situación de Apodaca. O'donojú al darse cuenta de que no
podría de tener el rumbo del acontecimiento, decidió buscar un arreglo
con los Insurrectos, para lo cual se reunió en Córdoba con Iturbide.
Se acordó reformar el Plan de Iguala, obteniendo como un resultado que se
firmara el 24 de agosto los tratados de Córdoba. Entre los asuntos pactados
figuran:
- Sustituir al posible monarca Habsburgo por uno de la casa de Borbón.
- Nombrar a la nueva nación como Imperio Mexicano.
- Considerar a O'donojú para ocupar un puesto en la nueva junta provisional
de gobierno.
Para consumar la ansiada independencia sólo faltaba entrar en la capital,
en la que se encontraba fuerzas del ejército espanol al mando del mariscal
Novella. O'donojú, según los tratados, arregló la salida de
esas tropas y se preparó la llegada del ejército trigarante para el
día 27 de septiembre.
El día 24, no obstante, Vicente Filisola había arribado a la
capital con cuatro mil hombres, siendo el primer jefe del ejército independentista
en llegar, Tres días después entraron las fuerzas trigarantes, con Iturbide
al frente. éste se dirigió al Palacio, en donde, junto con O'donojú,
presenció el desfile de las tropas y asistió a la celebración de
los servicios religiosos en la catedral.
Iturbide, dirigiéndose a los ciudadanos, dijo: "Ya sabéis
el modo de ser libres; a vosotros toca senalar el de ser felices".
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Epílogo
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En la Junta Provisional Gubernativa no hubo ni un solo representante de los
revolucionarios, ni del pueblo. La mayoría eran clérigos y miembros
de la aristocracia, además de algunos ricos comerciantes.
Iturbide, que había combatido a Hidalgo, a Morelos y a Guerrero,
quedó a cargo del poder ejecutivo y del militar, como generalísimo.
El 21 de mayo de 1822 se hizo nombrar Emperador de México.
Más allá de los avatares políticos de esos anos,
el "Grito de Dolores", dado por Hidalgo en aquella fecha del 16 de septiembre
de 1810 queda - y así se celebra - como el nacimiento de México como
nación independiente y soberana.
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La Raza online, publicado el 09-20-2005
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Iván González
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